Helado de miel al aroma de cardamomo

¡Por fin vacaciones! :) Hoy os traigo un helado un tanto diferente... ¡estoy segura de que os va a encantar!

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Como soy tan golosa, siempre me decanto por sabores intensos y mezclas contundentes, pero esta vez me apetecía hacer un helado más aromático y delicado.

Hace tiempo fui en busca de unas semillas de cardamomo, sin las cuales, aparentemente ¡no podía vivir! como de costumbre, una vez las tuve en casa, se quedaron en el frasco y no me volví a acordar de ellas hasta hace poco.

Por suerte, en este helado les rindo el homenaje que se merecen, porque el toque aromático que le aportan ¡es indescriptible!

Me inspiré en la base de este helado de miel y leche, para hacerlo, y el resultado ha sido muy gratificante: un helado cremoso como ninguno, con un intenso sabor a miel y el sutil aroma del cardamomo, que recorre el paladar con sedosidad.

¡Además, permite hacer bolas con los ojos cerrados! (y mira que soy terrible para servir una bola de helado en condiciones)

¿¡Manos al cazo!? ;)

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Ingredientes (Para unas 8-10 raciones)

  • Azúcar (2 cucharadas)
  • Leche ((entera) - 200 ml)
  • Miel (3/4 taza)
  • Nata líquida para montar (600 ml)
  • Sal (1 pizca)
  • Vainas de cardamomo (15 o 20 vainas)
  • Yemas de huevo (6)

Utensilios

  • Cazo (1)
  • Recipiente (1)
  • Varillas manuales (1)

Pasos

Empezaremos haciendo una crema inglesa:

  1. Mezclar la leche, la nata, las vainas de cardamomo, la sal y la miel, en un cazo y calentar hasta llevarlo al primer hervor.
  2. Mientras esperamos, batir las yemas de los huevos junto al azúcar, enérgicamente, hasta que sea una mezcla espumosa.
  3. Cuando la primera mezcla esté caliente, retirar del fuego y agregar una taza del contenido, a las yemas que hemos batido. Batir e incorporar todo, de nuevo al cazo.
  4. Cocinar a fuego medio, removiendo constantemente para que no se pegue a la base del cazo. La mezcla debe llegar a los 76ºC y espesar ligeramente (si no tenéis termómetro, podéis sumergir una cuchara de madera a la mezcla y a continuación pasar un dedo por su dorso. Si la línea que queda dibujada, está bien definida, estará al punto. Si, por lo contrario, queda desdibujada, deberemos mantener la mezcla en el fuego un poco más).
  5. Colar la crema inglesa y dejarla reposar en la nevera, dentro de un recipiente hermético (es mejor hacerla de un día para otro, para que los sabores se intensifiquen y la mezcla esté totalmente fría para ir a la heladera).
  6. Al día siguiente, verter la mezcla en la heladera y dejarla mantecar unos 35 minutos o hasta que tenga una consistencia más firme y espesa.
  7. Guardar el helado en el congelador durante unas horas más, antes de consumir, para que acabe de coger la consistencia adecuada.

Con esta receta no es necesario sacar el helado del congelador unos minutos antes de comerlo, ya que su cremosidad permite manejarlo fácilmente.

*Nota: Si no tenéis heladera debéis poner la mezcla en un recipiente hermético, en el congelador y removerla cada 40 minutos, aproximadamente, para que no cristalice. Repetir la operación 2 o 3 veces.

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Por cierto, los cuencos de papel con florecitas son de la tienda online Tape Pink ¡tienen cosas preciosas!

¡Y listo! Tiene poca complicación y vale la pena en cada cucharada, es ligero y perfecto como postre! :)

¡Espero que lo probéis!

Un besote y felices vacaciones ¡a los que las cojáis dentro de poco y a los que ya estéis de lleno, en ellas!

¡Muuuuuuuuaaa!