Para bloggers: "Tablones de madera para fotografía"

¡Holaaa! Ya vuelvo a estar por aquí y hoy quería compartir con vosotros mi última manualidad y los detalles de su "confección".

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Seguro que muchos de vosotros ya tenéis un fondo para vuestras fotos, pero en mi caso, no hace mucho que estoy enganchadita a los blogs de cocina y tengo el mío propio...

Cuando empecé a mirar decenas y decenas de blogs no me podía creer que todo el mundo tuviera mesas rústicas de colores donde poder fotografiar sus creaciones gastronómicas; hasta que un día descubrí que no eran mesas sinó tablones de madera que se pueden pintar, envejecer y montar al gusto de cada uno, y lo mejor de todo: ¡se transportan y se guardan después de usarlas!

He tardado un tiempo en decidirme a tener un trasto más en casa, pero ¡ha valido la pena!

Os enseño el proceso que he seguido por si, como yo, no tenéis todavía un fondo que os convenza para fotografiar vuestros platos.

Vamos allá:

MATERIAL: para hacer un tablón reversible (con un color para cada lado):

  • Láminas de madera natural, sin tratar (las mías hacen 10 cm. de ancho). Las medidas del tablón van a gusto del consumidor y según vuestras necesidades, pero tenéis que conseguir un cuadrado perfecto para que haya más cohesión entre los dos lados.
  • Pegamento invisible multiusos (con pistola para aplicarlo).
  • Pintura de mobiliario interior del color que queráis (yo usé color blanco satinado).
  • Betún de Judea (si queréis envejecer y oscurecer la madera).
  • Brocha ancha.
  • Aguarrás para limpiar la brocha.

(Encontraréis todo lo necesario en cualquier tienda de bricolaje. Yo lo compré en Leroy Merlin).

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PROCEDIMIENTO:

Paso 1: Cortar las láminas de madera del tamaño que queráis hacer vuestro tablón. En este caso me salieron dos tablones totalmente cuadrados de 80x80 cm.

Paso 2: Pegar entre sí la mitad de las láminas con el pegamento invisible.

Paso 3: Girar el tablón pegado y empezar a pegar las láminas restantes, perpendicularmente a las anteriores.

Paso 4: Pintar del color deseado, dejar secar y pintar otra capa. Para el betún de Judea, usé la misma brocha que para la pintura, aunque también se puede hacer con un trapo de algodón.

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Nota: Si queréis darle un aspecto todavía más rústico y destartalado, podéis darle unos golpes con un martillo o cadena de acero, antes de pintarlo. Yo no lo hice porque las láminas que compré ya tenían algunas imperfecciones y nudos de la misma madera. ¡Pero me lo reservo para la próxima!

¡¡Y listoo!! Por poco más de 30€ tenéis diversión asegurada durante el fin de semana y un fondo reversible para vuestras fotografías.

Espero que os haya servido de algo este paso a paso y os mando ¡muuuchos besitos! ;)